«Cuando hayas hecho un favor y otro lo haya recibido, ¿por qué buscas además una tercera cosa, como los necios: parecer que lo hiciste o recibir algo a cambio?»
La generosidad estoica no lleva contabilidad: igual que la vid da su fruto sin pasar factura, la acción bondadosa queda completa en el instante en que se realiza.