«Has sido ciudadano en esta gran ciudad del mundo: ¿qué te importa si fueron cinco años o cien? Lo que es conforme a las leyes es igual para todos. Vete, pues, sereno, porque también es benévolo quien te despide.»
Las palabras finales con las que se cierran las Meditaciones: el emperador se despide de la vida como un actor que abandona el escenario en paz y con gratitud.